Prologo.

El hombre miraba relajado, como pensando en nada, mientras observaba de cerca y a obscuras aquella vieja chimenea de la casa con el numero 1943 de la calle Hernándo de Aguirre, en toda la esquina con la Avenida Bilbao, a dos cuadras de la Plaza Los Leones, en el Barrio Alto capitalino. Estaba en sus aposentadurías privadas del tercer piso, pensando, planeando una estrategia, Quizás, buscando la solución a un dilema político que le habían propuesto.

Se detuvo unos instantes para regresar a la realidad. Y por unos minutos, pensó en su posicion aristocrática, en el dinero que disfrutaba con su esposa, en sus hijos y en todo aquello que le llevara al poderío que disfrutaban en esos momentos. Acercándose a los grandes ventanales que daban a Hernándo de Aguirre, miró hacia la calle y movió su vista por toda la propiedad, el brillante y colorido jardin delantero con su pasto verde, muy bien cortado y limpio, las flores multicolores recorriendo las orillas de la reja negra que marcaba la iniciacion de su propiedad, el camino pavimentado para llevar sus vehículos hasta la puerta de entrada, el garage para tres vehículos al terminar la cinta de asfalto bordeada por calas blancas, rosadas y amarillas.

La casa de tres pisos había sido una de las primeras en construirse como parte vital del paso aventurero para aquellas familias adineradas dispuestas a vivir en soledad, un poco más allá de la Avenida de Los Leones. Era, a su vez, el avance capitalino buscando en las faldas cordilleranas el espacio que tanto necesitaba para albergar a sus nuevos habitantes. Javier Andrés Recabarren Donoso, Senador por el partido de gobierno, su esposa Viviana Valdivieso Echegaray y su familia, se mudaron tan solo el año pasado.

La cocinera, las muchachas del servicio y el chofer, quién duplicaba sus funciones como niño de los mandados, vivían en una pequeña casita de tres dormitorios, livingroom y comedor, construída al final del inmenso jardín trasero y a continuación del garage para los cinco vehículos.

En sus cerca de cuarenta años conyugales, tuvieron cuatro hijos. Guillermo Carlos, egresado hacía un año de la Escuela de Medicina de la Universidad Católica y trabajando ahora en el Hospital estatal  JJ. Aguirre, de Recoleta; Gonzalo, que ahora incursionaba como periodista desde la primavera pasada; Angélica Fernanda, enfermera en el Hospital San Juan de Dios y finalmente la menor, Patricia Ester, excelente alumna en Las Monjas Francesas, situado un poco más arriba de la Plaza de Los Leones.

Pese a la ausencia de ambos hombres, viviendo ahora  independientemente desde su egreso universitario, todas las aposentadurías quedaron exactamente igual gracias a la situación económica personal de cada uno de los Cabeza de Familia. Nada cambió. Ambos muchachos mantuvieron sus dormitorios exactamente igual a como los dejasen meses atrás. Más aún, casi en la mayoría de los fines de semana, por lo menos una vez al mes, ambos regresaban al hogar paterno para disfrutar de los beneficios que ofrecen los  padres adinerados. Demás estaría decir que siempre fue y ha sido un buen recreo en comparación con las desventajas de vivir financieramente ajustado, a la espera de establecerse profesionalmente durante aquel exigente tiempo requerido para fundamentar un buen nombre comercial.

Aunque relativamente recién construída, era de estilo inglés imitando a las mansiones británicas de finales del siglo pasado. Estaba exquisítamente amueblada, con muy buen gusto y con una experta fineza ambiental diseñada por la esposa.

Era un claro indicativo de la herencia social y financiera de ambos. Era, también, el reflejo del poderío económico que siempre distinguió a los ancestros de ambos. ¿De que otra manera, entónces, podrían haber financiado los estudios universitarios de sus cuatro hijos, vivir de una renta bastante más que cómoda de lo que le otorgaba el Senado y realizar esas maravillosas vacaciones familiares anuales a Londres, Roma, París, Madrid y Viena.

---" Mi padre opinó toda su vida que la política chilena era una profesión digna y que, por tener dinero hasta aburrirme, bién podría reemplazar a eso del no hacer nada, que siempre caracterizó a mi juventud", dijo riéndose durante una reunión en casa de sus amigos mas íntimos.

Porque era verdad. Desde hacía un par de años que Javier Andrés había sido elegido, por segunda vez, Senador de la República por Santiago, en la lista electoral del Partido de Gobierno. El dinero, las buenas conecciones y una que otra facilidad de retórica, le dieron una buena ventaja en su vida pública. Era bastante conocido por todos, los ricos, los de clase media y el grueso popular, a quienes siempre favoreció  por considerarlos desamparados por los regímenes gubernamentales en todo el mundo. A sus empleados, por ejemplo, les pagaba buen dinero y regalías dentro de sus múltiples empresas. Era envidiado, con cierta razón, por sus colegas industriales y admirado por los pequeños comerciantes locales.

Siempre, de una manera u otra, estaba en las primeras páginas de los diarios capitalinos. Las estaciones de radio hablaban eternamente de sus ángulos positivos y negativos, las revistas le acusaban de algunos pecadillos diarios pero, también, le felicitaban por sus triunfos.

Todo esto era un pequeño problema logístico para sus hijos. En muchas oportunidades la fama del padre les marginó de la necesaria privacidad, les acarreó más de una alegría pero, así como les ayudó, así tambien les causó daño.


POLITICA Y DROGAS.


La seriedad del problema y las consecuencias de las drogas en un país como Chile era, indudablemente, una cuestión que no podía dejarse fuera de una decisión gubernamental drástica. Porque la inquietud dentro de la población responsable era cada vez más aparente y la presión política, rodeando a todas estas cuestiones dañinas, se hacía cada día  más insoportable. Los diarios y los noticieros radiales capitalinos insistían en la necesidad imperiosa de que las autoridades chilenas  intervenieran inmediatamente en la situación diseñando, por lo menos, un plan de acción que, si bién es cierto no terminaría con la enfermedad, por lo menos la detendría hasta que estuviesen listos a enfrentar seriamente aquella maldita epidemia llegada de países lejanos.

El Partido de gobierno vió con seriedad ésta amenaza a la tranquilidad y a la integridad misma de sus conciudadanos y decidió pedirle a Javier Andrés, su representante oficial en Santiago, a que tomáse la bandera del tema, a que planificáse la guerra contra las drogas y la delincuencia internacional y que, al mismo tiempo, se convirtiese en la voz oficial caminando bajo su sombra.

De manera que no fué un misterio para el Senador Recabarren cuando se le insinuó la idea de iniciar la batalla usando la prensa nacional, como su medio de comunicación en contra de los delincuentes contra quienes iban a luchar. Demás está decir que la resolución fué, toda vez que Javier Andrés era quién tenía la mejor relación con los periodistas nacionales, la más distinguida berborrea, la presencia y el poder representativos del sector adinerado, la conección social justa y necesaria, etc., etc.

Por todo ésto es que, esa mañana, el distinguido y esbelto Senador santiaguino miraba orgullosamente a su majestuosa mansión, a su posición socio económica mientras buscaba,pensaba, analisaba los pro y los contra de lo que comezaba a formarse en su cerebro y que se convertiría en el plan definitivo para enfrentarse a esta nueva tarea política que se le había encomendado.
CAPITULO 1
Lunes 11 de Enero.
10:30 Horas.


Esa mañana, acompañado por la planta mayor del Partido de  Gobierno, El Senador por Santiago Javier Andrés Recabarren Donoso tomó la bandera de la lucha contra las drogas y la delincuencia internacional.

Se paseaba nerviosamente en las afueras de su oficina parlamentaria mientras recorría mentalmente los detalles de su discurso a pronunciar en el seno del Parlamento de su amada nación.

Llegó el momento. Como lo hace un consumado actor de las tablas teatrales, el hombre se invistió con su alto cargo y caminó a tranco largo por los pasillos senatoriales hasta llegar a la inmensa sala de sesiones.

Hubo aplausos al verlo erguido y con esa imágen de luchador que siempre lo distinguió de los demás. Tomó su posición, bebió un sorbo del agua que el conserje le colocáse en un vaso de cristal de baracat, acarició su borde y al terminar, lo retiró a una orilla de la mesa como diciendo que estaba listo para iniciar su primera batalla en una larga guerra diseñada en los días priores..

El silencio se hizo presente. Sus compañeros le miraron con respeto y todos prestaron la atención del caso. El político se acercó otro tanto a un enjambre de micrófonos que esparaban su palabra para enviarla a todos los rincones nacionales.

---" Somos los humildes representantes de nuestros hermanos chilenos, de nuestro pueblo digno, libre y generoso, al que respetamos y queremos porque son nuestros propios familiares."

Varios aplausos aparecieron en la audiencia.

---" Pero hoy, mis queridos amigos, estamos a la puerta de una de las desgracias más temidas por la humanidad, de una epidemia que debemos detener antes de su nacimiento si queremos continuar con esta maravillosa paz y tranquilidad que merecemos todos, que exigimos de nuestros vecinos y que demandamos del mundo internacional que nos rodea."

---" Estamos a la puerta de un mal dañino y odioso que bien podría exterminar a nuestra sociedad. Estamos a la puerta de las manipulaciones extranjeras por parte de individuos patológicos que solo buscan la riqueza personal creando la miseria ajena y sin importarles la enfermedad, el dolor y la agonía de nuestro pueblo sencillo e inocente."

---" Pero tenemos la respuesta a esta infamia.

Generosos aplausos.

--- Para ello, mis queridos conciudadanos, nos vemos en la obligación de crear una comisión de trabajo y de acción inmediata cuya tarea será, única y exclusivamente, la de presentar un frente de acción destinado a terminar, de una vez y por todas, con la delincuencia rodeando a la tremenda enfermedad de las drogas y todas sus nefastas consecuencias", dijo dignamente al presentar su caso público.

Mas aplausos.

---" Para estos efectos, en el recién designado organismo contra estos delitos, la que me honro en presidir en nombre y representación de mi partido, nos hemos puesto en contacto con las autoridades respectivas y les hemos dado a conocer nuestras intenciones y planes para exterminar este cáncer comiendo el interior de nuestra nación".

---" También hemos puesto a consideración de las autoridades internacionales, toda nuestra ansiedad al respecto y debo decir aqui que, tanto el gobierno de los Estados Unidos, varios de los europeos  y todas las naciones hemisféricas, se comprometieron a una ayuda definitiva tanto en la lucha misma como con en el financiamiento de tan vasta operación".

---" El Congreso Nacional aprobará una ley de presupuesto destinado, única y exclusivamente, a nuestra lucha contra de esta maldición que nos traen desde el extranjero los mafiosos establecidos en nuestra patria, con el solo propósito de enriquecerse a costillas de nuestros compatriotas débiles en espíritu y seriamente enfermos en sus mórbidos deseos del libertinaje que produce una felicidad falsa y malévola."

Tanto los integrantes del Senado, como tambien el publico presente en este sesion, se levantaron de sus asientos y rompieron en un estruendoso aplauso que duro por casi los 20 minutos siguientes. Despues, las estaciones de radio, los diarios, la television y las revistas semanales del pais entero, llevaron a todos los rincones chilenos el mensaje del Senador Recabarren.


CAPITULO 2
Miércoles 4 de Febrero.
17:01 Horas.



Ese verano santiaguino había sido extremadamente caluroso. El sol brillaba como nunca. Su fuerza no correspondía jamás con esa hora del día pero, lamentablemente, así eran las cosas.

Por suerte, gracias al concreto armado del viejo edificio de tres pisos, el ambiente se sentía un poco más fresco en las pequeñas oficinas de las Comisarías Judiciales de General Mackenna, en la Direccion General de Investigaciones, frente a la Cárcel Pública y los Juzgados Criminales y de Mayor Cuantía, de Santiago.

Faltaba poco menos de una hora para que el espacioso salón, al que daban las puertas de todas las Comisarías Judiciales, se viera repleto de funcionarios buscando las últimas órdenes de arrestos, saber lo que había sucedido mientras investigaban esto o lo otro, informar a la jefatura sobre sus problemas o el status de su trabajo, conversar con testigos, amigos o culpables de algún delito que investiogaban y, en fin, estar presentes en la llamada "Lista de las Seis".

También se reunían en las mañanas pero, ésta vez, para asistir al teatro de detenciones donde se les mostraba a los ladrones más destacados del momento, paseandoles por un destartalado escenario en el que se hablaba del "Modus Operandis". Era la manera más efectiva de mantener al corriente a todos los detectives de la ciudad. Después, se iban a sus funciones correspondientes y regresaban a la misma rutina, nuevamente a las ocho de la mañana del día siguiente.

Varias personas ajenas al servicio se paseaban por los corredores a la espera de los detectives. Había entrevistados, soplones, testigos, amigos, visitantes y gran variedad de individuos para todos los gustos y las necesidades del oficio. Era, también, la hora en que aparecían los reporteros policiales de los diarios, revistas y estaciones de radio, buscando la información del momento, los testigos escondidos, ver a sus fuentes informartivas y para entrevistar a más de algún oficial encargado de cualquier misterio policial del día.

En la puerta principal, aquella que se enfrenta a la Cárcel de General Mackenna, los detectives de guardia saludaron al ofical que entraba.

---" ¿Que dice Mi Comisario?...¿Que le parece este día, Don JC.?"

---" Terrible, Vivanco, hace un calor de los mil diablos y le aseguro que las cosas no están mejor en la oficina. ¿Cómo está su señora...? ¿Los chiquillos siguen dándole problemas?"

---" No, Mi Comisario, parece que decidieron darme una tregua porque hace días que no tengo quejas.."

---" Un abrazo, viejo amigo."

---" Gracias Mi Comisario, un gustazo de verlo otra vez."

El Detective entró al pequeño cuarto localizado a su izquierda y tomó el teléfono interno.

---" ¿Primera?...El Oficial de Guardia en General Mackenna. Su Comisario acaba de entrar."

Después regresó a su puesto, al costado de la escalerilla roja de su guardia, donde los visitantes debían registrarse para justificar su entrada al Cuartel General.

Inmediatamente detrás de la puerta principal, hay un pasillo cuya punta derecha termina en un inmenso salón en el que está la Brigada de Homicidios, la Prefectura de Santiago y la Policía Internacional. La punta izquierda desemboca en una sala igual que alberga, a su alrededor, a las Comisarías Judiciales, una pequeña oficina de prensa y la Brigada Móvil, especializada en robos de alto calibre.

En la puerta lo recibió el Detective de Guardia. Se saludaron con cariño. Amunátegui entró directamente a su escritorio, la última de las tres piezas que comprenden la Primera Comisaría Judicial atendiendo al centro capitalino.

---" Dile al Sub-Comisario que llegó el Jefe", alcanzó a escuchar.

---"¿Alguna novedad?" preguntó pasado el humbral.

---" Ninguna, mi Comisario. Rutina no más. Tenemos al Car'e Palo en custodia, Jefe."

---" ¿Que le pasó al bandolero éste?"

---" Nada en especial, mi Comisario, pero lo estamos interrogando por la cuestión del brasilero sospechoso en las matanzas de la Plaza de Armas y que anda suelto en el centro."

---" ¿Dijo algo?"

---" Dice que con el único que puede hablar es con usted...Mi Comisario".

---" Pásamelo, entónces."

---" Jefe, no lo interrogue solo porque el cabro es super peligroso."

---" No veo como puede hacerme algo. Si lo registraron, significa que  no tiene armas, correa de los pantalones ni cordónes en los zapatos. ¿Verdad? Entónces, tráiganmelo."

Y así fue.

El Car'e Palo entró a la oficina acompañado por dos detectives. Era un hombre relativamente jóven, flaco y largo, vestía con ropa obscura pero con muy mal gusto, sucia, desordenada y maloliente. Además de ser bastante desguañangado, tenía un hombro más abajo que el otro. Debió ser un defecto de nacimiento. No era, exactamente, una corcova pero le daba una distitiva fisonomía extraña. Su sobrenombre, era sinónimo exacto de su total falta de sentimientos y, en forma muy especial, de la ausencia absoluta de expresiones faciales. Era difícil interrogarlo. Jamás daba una impresión de lo que sentía o de lo que pensaba. Era considerado uno de los pandilleros más violentos, peligrosos y activos en la zona céntrica. Sus amigos eran, por lógica, los mejores cartereros, ladrones, escaperos, homicidas y prostitutas. Dicen que La Carlina, una de las burdeleras más conocidas de Chile, era su madrina de bautizo. Rumores, por supuesto.

---" ¿Que dice, Jefe. Está un poco más gordo que la útima vez que lo ví? La buena vida, me figuro", dijo al entrar.

---" Siéntate mi'jo¡antes de que te caiga a cachetadas por insolente!", le indicó uno de los funcionarios. Así lo hizo.

---" Bueno, Car'e Palo, cuéntame de tu amigo Gonzálves. Dicen que te vieron con él, antes de ayer...¿Que hay de eso?", preguntó Amunátegui.

---" Nada. Puras mentiras. Ya´s tiempo que me'ntienda, Jefe, sus detectives son tremendos mentirosos..."

---" Car'e Palo, tienes dos opciones. Primero puedes decirme, por tu propia voluntad, donde se encuentra Gonzálves y, segundo, si no lo haces, tendrás que enfrentarte a un interrogatorio normal."

---" Bien poca la alternativa que tengo. ¡No´s cierto? "

---" ¡Si, es cierto! Pero es, o por tu pura voluntad o a la patada! Entiendes?"

---" ¡Vayase a la porra, Jefe..!!"

El Detective que presenciaba la escena se acercó de inmediato al delincuente y le dió un fuerte coscacho en la cabeza, amén de un patada en su pierna izquierda.

--- "¡Ya te dije, jetón. No sea´i insolente, gallo!"

---" Bueno, Luis, interróguelo ahora mismo. ¡Tráigase la maquinita y comencemos de una vez!"

---" No, Jefe...no quis´insultarle, Jefe! ¡Fue cariñosa la cuestion!"

El Comisario sonrió complacido. Las cosas comenzaban bién porque el hombre se veía asustado.

En esos momentos ingresó un detective trayendo una máquina relativamente pequeña, un generador quizás, cuyas atribuciones eran las de producir bajos voltios de electricidad aplicables a diferentes partes del cuerpo, usando unas inmensas pinzas que eran parte del espectáculo. El instrumento era relativamente indefenso, pero parecía algo estrafalario. La mayoria de los interrogados no lo podían comprender y, de esa manera, los policias llevaban la ventaja gracias a la ignorancia de los interrogados.

---" ¡Puchas, pus Jefe, chitas que'abusador, iñor!"

---" ¡Es mi pega, Car'e Palo. Si no funciona, tenemos que ir al colgador."

No hubo respuesta. Hubo un gesto de susto.

Amunátegui no quiso presenciar el interrogatorio y se fue a la peluquería de oficiales, en el subterraneo del edificio. Más tarde comió una ensalada de tomates, en el restaurante privado.

La interrogación duró más de una hora. El hombre era delincuente profesional, especializado carterero, estafador, cartillero, encubridor y pandillero. Conocía todos los trucos del sistema, de manera que sólo era cuestión de buscarle su debilidad.

Car'e Palo se veía agotado.

Le pusieron electricidad, lo mandaron de regreso al calabozo del subterráneo, donde fué desnudado y bañado con agua fría por casi dos horas. Lo regresaron a la oficina del Comisario, le castigaron severamente a puñetazos cortos que daban en sus brazos, le colgaron de una viga amárrandole los brazos a la espalda, le aplicaron más electricidad y le interrogaron intensamente entre seis funcionarios que le hablaban a gritos trás una luz potente en la cara.

¡Nada!

Un largo rato después regresó Amunátegui para recibir la noticia de que el delincuente se había enfrentado a todos los métodos, sin decir palabra.

En el cuarto, cerca de la salida, le presentaron un informe verbal de las últimas tres horas. Después, el Comisario Amunátegui dictaminó la continuación del sistema investigativo.

---" El problema consiste en que este tipo sabe exáctamente el paradero de Gonzálves. Valdés, ordene que hagan una redada en el barrio adonde vive, arreste a unas cuantas prostitutas, presione a los cartereros y sigan de cerca a su madre para ver que hace, con quién habla, etc., etc. Devuélvamelo al calabozo y dígale al Detective de Guardia que no lo ponga en el bote sino que en una celda personal. Que lo despierten a cada hora, lo desnuden y lo mojen toda la noche. Es decir, Valdés, que sigan las instrucciones máximas que permiten los reglamentos y regulaciones de una investigación criminal."

---" Jefe. Con su permiso pero, ¿No sería mejor dejar esta cuestión en manos de la Policía Internacional siendo Gonzálves un delincuente extranjero?"

JC. Ignoró la aclaración de su subalterno.

--- "Mañana por la mañana, a eso de las cinco y media, que lo interroguen en la central y que lo regresen al calabozo para que lo dejen dormir todo el día. Apenas lo despierten, que le den un buen desayuno y que me lo traigan de vuelta a eso de las diez de la manana. ¡Buenas noches, jóvenes!"


Nada consiguió romper el silencio del criminal. Los policías hicieron todo lo posible por "quebrarlo", como le llamaban a éstos menesteres, siguiendo casi los mismos pasos del día anterior.

Pero no tuvieron otra alternativa que la de dejarlo en libertad, cumplimiendo con la ley de detenciones fijada por la jurisprudencia chilena. Para los detectives de la Primera Comisaría Judicial, era mejor dejarlo en libertad y, así, seguirle a  distancia para conocer sus pasos, amistades o esperar que los llevase hasta el homicida brasilero.

Como en todos los casos, Car'e Palo salió por la puerta trasera del edificio.

No hizo comentarios, no tuvo gestos de ninguna especie, se puso en sus bolsillos todo lo que le quitaron al tiempo del arresto y, como si nada hubiese sucedido en los últimos días de su vida, dejó el cuartel mirando disimuladamente hacia las dos puntas del callejón de "Los Suspiros" que corre de lado a lado, entre las calles  Teatinos y Amunátegui, paralelo a General Mackenna

Nadie lo esperaba.

Dobló a la derecha hasta Amunátegui, paso "Los Suspiros", en San Pablo hizo una izquierda para despistar a los posibles policías que pudieran estar vigilaándolo y, en la esquina con Teatinos, tomó un taxi cualquiera. Casi en esa misma intersección apareció un automóvil de color verde claro llevando a su bordo a los detectives encargados de seguirlo.

Los vehículos se deslizaron dificultosamente por Teatinos en búsqueda de la Alameda, doblando a la izquierda en Compañía, para hacer nuevamente otra izquierda en Amunátegui y continuar hasta la Avenida.

Pero, como consecuencia del tránsito normal de esa hora, la vagoneta policial comenzó a perder la distancia necesaria que les permitía observar las maniobras del taxi. Pasada la Alameda, el coche público ocupado por el delincuente continuó hacia el sur, por Lord Cochrane, a la izquierda en Tarapacá y, en plena calle San Diego, el vehículo se detuvo pasada la esquina.

El Car'e Palo se bajó rápidamente y tomó un coche particular que lo esperaba casi al llegar a Arturo Prat, donde todo cambia de ambiente, de moralidad y del grado de fiereza humana. Iban camino a la calle Ricantén, en el corazón del mundo de la prostitución santiaguina, a casa de Carlota, la segunda figura del bajo mundo santiaguino, despues de "La Carlina", su abanderada.

El coche verde de los detectives recién se enfrentaba a la Alameda.

Obviamente que habían perdido la pista del taxi y nunca llegaron a saber que el delincuente cambió de coche en la calle siguiente. Por lo tanto, frustrados y enojados por el incidente, se comunicaron por radio con la base móvil y recibieron la órden de dar por terminada la persecución.

No había otra cosa que la de esperar y atenerse a las consecuencias, cualquiera que éstas fuesen.

CAPITULO 3
Miércoles 11 de Febrero.
22:15 Horas.


La vieja "Carlota", era la segunda comerciante más importante en esta trata de mujeres de la capital chilena, después de La Carlina, quién era más conocida por tener un verdadero imperio internacional através de la importación y exportación de prostitutas y homosexuales profesionales.

La Carlota, por su parte, se mostraba contenta manejando su negocio con la resaca profesional, con menores de edad de dudosa reputación, aprendices a delincuentes, extorcionadores profesionales, etc., etc. Porque con ello, comandaba exitosamente a la llamada Industria Menor, de categoría más baja, más barata y, por ende, de menos calidad dentro de la prostitución capitalina.
Total, contrario a lo que siempre sucedía en los otros burdeles, su status le otorgaba un poco de mayor ventaja cuando se trataba de inmiscuírse en todos los delitos inimaginables ocurridos en gran parte del país.

Además, la diferencia primordial que la colocaba casi a la altura de su rival más importante, consistía básicamente en tener contacto directo con la mafia internacional, los contrabandistas en drogas o en cualquiera otra cosa,

Para La Carlota y sus "socios", el discurso senatorial fue relativamente poderoso. De manera que, conjuntamente con todo el personal directivo de su negocio, prestaron especial atención a su contenido y llegaron a una sola conclusión. 

¿Por qué?

Como impacto mínimo, las organizaciones criminales del bajo Santiago sufrirían difíciles consecuencias que le ocasionarían problemas menores,  detenciones indiscriminadas de sus soldados, multas que sólo vendrían a drenar su presupuesto local y todas las otras ficultades que éste tipo de campaña ocasiona en el funcionamiento diario de su bien engranado sistema.

---" Pero lo más grave que debemos considerar aquí, tía Carlota", le dijo Ernesto Viscaíno Madrigal, uno de los tantos legulellos que estaban en su planilla de sueldos, "es el hecho de que este Senador Recabarren está dinamitando seriamente nuestra amistad con los colegas internacionales. Es decir, la bulla puede espantar a los peces, Dona Carlota!  Eso es sumamente grave si se considera que gran parte de nuestra materia prima viene, precisamente, desde el extranjero."

La reunión se llavaba a efecto en uno de los salones de bailes de la casa de prostitución desde donde la vieja Carlota manejaba su negocio.

En esa extraña y ridícula casa de pinturas exóticas, colores estravagantes y decorados siúticos a más no poder, se encontraban los enviados especiales del cartel de Medellin, el más destacado y más millonario de los exportadores de drogas para el hemisferio sur.

Su representante e invitado especial de la dueña de casa, era nada menos que Carlos Escobedo, un pariente cercano del Jefe de la "mafia" colombiana que hoy, estaba particularmente interesada en la persona del Senador Recabarren.
A juicio de los hermanos Escobedo, de Medellín, el Senador Recabarren era el único culpable y, ahora, el más poderoso de los atacantes, en lo que Colombia consideraba su más reciente adquisición mercantil. ¡Chile!

Su reciente discurso, lo colocaba hoy a la cabeza de la lista de enemigos de la droga mundial. Peor aún, para los distribuidores, el político chileno había tenido la "valentía".valentía entre comillas, por supuesto, de anunciar su batalla usando a la prensa chilena, en vista y presencia de todo el mundo que pudiese leer un periódico extranjero. Y eso.¡Eso sería la tinta con la que ellos imprimirían la declaración final de su guerra contra el establecimiento chileno!

Al principio de la conversacion, el colombiano nada quiso decir sobre lo que estaba ocurriendo. Casi a la media hora de haberse iniciado la sesión de calle Ricantén, Escobedo decidió investigar un poco en torno a la personalidad, la vida y otros detalles íntimos de Javier Andrés Recabarren.

"Carlota" se sonrió al saber que su invitado especial hacía tales averiguaciones al respecto.

Estaban sentados en uno de esos sofás para enamorados, un tanto más grande que los comerciales, especialmente ubicado junto a la muralla y a los piés de un inmenso ventanal enfrentandose a la calle obscura y peligrosa como si fuese un inocente mirador familiar.

Parecían estar en un escenario desde el que podían dominar claramente a todos y todas las actividades ocurriendo en aquella extraña pieza de paredes rosadas, muebles de colores brillantes, un bar perfectamente abastecido con todos los licores importados y nacionales que pudieran desear sus clientes.

En la otra punta del sillón, a la derecha de Carlota, había un hombre delgado, de pelo casi rubio, bien vestido con su traje Armani, seguramente adquirido en Nueva York, quién parecía muy poco interesado en lo que ocurría.

La mujer le miró de reojo y le sonrió con carino. Thomas Jackson se dió cuenta del gesto. Movió suavemente su cabeza, como asintiendo a la sonrisa y siguió pensando en nada. Toda la escena de "Carlota" parecía algo así como una órden de activar más de algún plan diseñado contra algo o contra ese alguien.

La importancia de Jackson, tenía casi tanto calibre como la de Escobedo quién, en cuanto al mercado chileno se refería, pasaba a segundo plano porque sólo aportaba la mercadería. ¿Qué sacaban con tener esa preciada mercadería si no contaban con el aporte de dinero autorisado para moverla en territorio nacional? El gringo, por su parte, era el financista que contaba con la bendición y los suficientes dólares de la mafia siciliana de los Estados Unidos.

La sesión continuó sin importancia para Carlota y su invitado especial, el elegante, distinguido y buenmozo Jackson. Al terminar, el rubio se levantó. Obviamente que la decisión se había tomado.

Caminó por un pasillo que daba a varias piezas pequeñas, en las que las prostitutas parecían ejercer sus trabajos nocturnos. Entró en la primera de ellas y se enfrentó a este extraño individuo flaco, como él, pero sucio y maloliente. Parecía una pésadilla sentada en la única cama y velador, continuo al vidé que, obviamente, estaba allí para el uso del cliente al término de su libidinosa visita.

---" ¡Puf, siñor Tongoy! Bueno ser que usted bañarse cada poco tiémpo. ¿Verdad?"

Sacó un pañuelo de su bolsillo trasero del pantalón y se limpió su nariz casi del perfecto perfil griego.

---" ¡Tener uno pequeño trabajo para ústed! Querer que ústed saber que si rehusando, equivocando o no conseguiendo the objective of this ordenmorir.ghiiii inmediatamente", dijo pasandose su dedo gordo por la base del cuello.

---" ¿Mi intiende siñor Tongoy? Aqui tener ústed .esti gran dinero para pagar gastos en accident qui ústed conocer, siñor Tongoy!"




CAPITULO 4
Domingo 22 de Febrero.
17:04 Horas.



El Teatro Municipal de Santiago presentaba al cantante italiano Begniamino Gigli, una de las figuras más importantes en el mundo operático. Gigli venia de triunfar en diferentes teatros de los Estados Unidos, todas las capitales de América Hispana y había llegado hacía dos días después de presentarse en el Teatro Colón, de Buenos Aires, Argentina, para terminar su gira en el Municipal de Santiago y volver a Roma a fin de inaugurar  la temporada lírica en la "Scala di Milano", en Diciembre.

Javier Andrés y Viviana no podían perderse esta oportunidad. Por suerte para ambos y gracias a su oficina de Relaciones Públicas en el Senado, habían conseguido boletos para la función de las cinco de la tarde. En la maravillosa y espectacular presentación de la ópera Andrea Cheñie. de Jordano. Despues, a las siete de la noche, comerían en el Club de la Unión, en La Alameda, usando el derecho adquirido por las acciones de por vida que los padres de ella les habían regalado como presente matrimonial.

Para toda esta velada, el Senador había dejado en libertad a su chofer oficial, Antonio Buenaventura Ugarte, de manera que tomarían un taxi previamente ordenado y se regresarían a  casa como lo haría una pareja de enamorados.

Viviana no estaba muy de acuerdo con lo que estaba sucediendo y esperaba que algun día su esposo dejáse, de una vez por todas, la política para dedicarse solamente a la familia. Tenían el dinero y la situación financiera suficiente como para hacerlo.

---" A veces no te entiendo, Javier Andrés", le había dicho.

Pero, Javier Andrés era un hombre dedicado totalmente a sus principios públicos y no veía este panorama en su futuro inmediato.por lo menos. En todo caso, la idea de pasar unas horas como un civil más de la población santiaguina, le satisfiso enormemente a la mujer.

---" ¡Gran error! Pero, con algunas precaucionesquizás hasta pueda tomarme este riesgo", pensó el político aceptando, por lo menos tácitamente, la proposición de Viviana.

Como era de esperar, Andrea Cheñié fue una delicia inolvidable, especialmente para Viviana que, en su juventud, cantara brevemente como mezzo soprano lírica del Teatro Municipal, estudiando con la Paduani, una diva italiana retirada en Chile. Habría sido imperdonable, por lo demás, si Javier Andrés no hubiese llevado a Viviana hasta los camarines del cantante para conversar, aunque fuese por unos minutos y obsequirle, así, un agradable recuerdo duradero.

Salieron alegres, tomaron otro taxi y se dirijieron satisfechos hasta el Club de la Unión.

Eran casi un poco pasadas las siete y quince de esa noche agradable que siguió deliciosamente al viernes caluroso del día anterior. El ayudante de la porteria les dió una enfática bienvenida y la pareja ingresó al inmenso bar de espera, famoso por su gran barra de caoba sólida, sus elegantes mesas Reina Ana traídas costosamente desde Inglaterra y sus históricos cuadros del británico VanDyke, junto a las magníficas pinturas de los socios más importantes. El padre de Viviana se contaba entre ellos.

Luego de un rato, pasaron al salón rosado donde se sentaron en sus amplios y cómodos sillones individuales de suave cuero italiano, traídos desde Corintia. Encantados por el medio ambiente, se quedaron allí a la espera de ser llamados al comedor.

Esa noche lo pasaron bien. Comieron, bebieron, bailaron un poco y conversaron por varias horas con varios amigos de la infancia.

Pero llegó la hora de regresar.

CAPITULO 5
Domingo 22 de Febrero.
22:07 Horas.



Serian un poco después de las diez de la noche cuando Javier Andrés dejó a Viviana en la puerta de casa y siguió su camino hacia el garage, detras de la inmensa mansión, al término del caminillo con las grandes calas blancas que le había regalado su jardinero.

Quiso estar seguro de que todo estaba en buen estado por ese sector de su propiedad. Estaba cansado y pensó que el caminar un poco le daría la energía necesaria como para terminar con aquel momento de recuerdos y de amigos de la niñez, irse a la cama y dormir como un infante hasta la madrugada siguiente que debería regresar a la lucha senatorial.

Todo parecía estar en orden.

Quiso aprovechar de revisar el sector trasero del inmueble mientras las luces automaticas del portón continuaban encendidas. Comenzó a hacerlo pero se detuvo por lo que le pareció un ruido cerca del sector delantero de la casa. Inmediatamente se dió media vuelta y se encaminó apurado.  Trató de mirar hacia el sector derecho del jardín delantero pero no pudo ver lo que era, así es que se adelantó sigilosamente, otro poco.

En esos momentos, cuando estaba en plena esquina derecha del antejardín, sintió un empujón fuerte que lo lanzó contra la muralla. De inmediato, vió que se trataba de dos individuos. Mientras uno le sujetaba las manos, el otro alzaba un garrote y le daba fuertemente a la altura del hombro izquierdo.

Trató de defenderse como pudo.

El dolor y un tirón que le dió el otro asaltante, lo puso de espaldas contra el pasto.

Allí, en la semi obscuridad de los faroles municipales colocados un poco antes de la esquina y suficientemente cerca como para iluminar el frente, creyó divisar a un extraño individuo portando lo que podría ser un inmenso y amenazador garrote en su mano derecha.

Trató de ganarse el espacio para evitar un contacto directo, pero un golpe en la cabeza lo dejó casi inerte. El acompañante del hombre con el garrote le dió varios puñetes en la mitad de su cuerpo. Se dobló hacia adelante, tan solo para recibir una fuerte patada en la frente.

Le salió sangre que, ahora, le corría a borbotones por entre las cejas y la cara entera. Sangraba copiosamente. Un fuerte dolor de cabeza le dificultó la visión que casi era nula por la terrible paliza y el líquido que le corría por la frente tapandole los ojos, continuando por las mejillas y cayendo al suelo en porciones interrumpidas.

Los golpes no parecian detenerse.

El asaltante y su compinche se ensañaban con el político derrotado, adolorido, sangrante y de espaldas en el suelo. Parecía que querían aniquilarlo en ese mismo instante. No habría perdón ni clemencia. Seguian pegándole salvajemente,  ahora en el estómago. Parecían deleitarse con cada golpe. El del garrote se veía casi eufórico. Reían y le insultaban en cada garrotazo.

Al ruido de la rápida acción, se encendieron todas las luces de la casa.

Viviana que estaba en su dormitorio, salió corriendo en búsqueda de ayudar a su esposo, pero el recorrido era extremadamente largo.

Sin embargo, el hijo mayor del Senador salió como bólido de la casa y corriendo se lanzó en contra de los saltantes mientras el padre quedaba inerte y tendido, en posición lateral contra el pasto.

Los dos asaltantes, entónces, se lanzaron en carrera desenfrenada, desaforada, por la puerta de rejas, doblaron a la derecha por Hernándo de Aguirre, doblaron a la derecha  en Bilbao y, casi a la media cuadra, se subieron a un automóvil que obviamente los esperaba con el motor en marcha.

¡Caos en la casa de Javier Andrés!

Viviana lloraba a gritos.

Angélica Fernanda y Patricia Ester salieron desaforadamente de la casa, sin saber de lo que estaba sucediendo. Al presenciar la escena, la menor quizo como desmayarse pero siguió su carrera aunque disminuyó un poco su velocidad. Angélica Fernanda gritaba desesperadamente anunciando al padre que iba en su ayuda.

El hombre, aparentemente moribundo por los golpes, la lucha, la ansiedad, el dolor y la sangre que no se detenía, miró dificultosamente a su familia y dejó caer bruscamente su cabeza contra el pecho.

Segundos más tarde aparecio Antonio Buenaventura, el viejo chofer personal del Senador, poniendo una intensa cara de estupefacción al ver que su patrón casi no tenía facciones, que su cuerpo era un trapo transportado misericordiosamente en los brazos de sus dos hijos mintras Viviana, que había aparecido trade y asesando por la carrera, gritaba llena de dolor tras el grupo que ahora se encaminaba hacia el interior de la casa.

En la puerta de Reja comenzaban a llegar los vecinos que, indudablemente, eran atraídos por los gritos, la bulla y la violencia de la escena. 

Roberto, el médico y mayor de los hijos, quién defendiera inútilmente a su padre para encontrarse que el hombre moría en sus brazos, llevó el cadáver hasta el livingroom y, con una voz de resignación, de dolor y frustración, pidió que llamaran al doctor de cabecera quién, por muchos años, servía fielmente a su familia. Después, parado en el descanso de la escalera de entrada, solicitó suplicante que lo llevaran hasta su dormitorio, lo depositaran en su cama y que llamaran a la Asistencia Pública, Carabineros y a Investigaciones.

Uno de los vecinos, viejo amigo de ambos, hizo las llamadas del caso pero agregó otra que consideró de suma importancia,  al Comisario JC. Amunátegui, de quién eran conocidos desde la infancia y a varios parientes de Javier Andrés.

Esa misma noche, como a las dos de la madrugada, en medio de sus hijos, con su cara totalmente cubierta por vendas enrojecidas, retorcido por el dolor en sus visceras, Javier Andrés descansó su cabeza en la falda de Viviana y falleció como resultado de las contusiones internas producidas por la inmensa paliza.

---" Fue una tragedia tremenda para un hombre que amaba su profesión hasta el punto de dejarlo todo y que, como si se tratase de un sacerdocio, sólo quiso cumplir con  la rutina del trabajo que amó hasta el final de sus días", dijo más tarde Jorge, su hermano menor.



CAPITULO 6
Domingo 22 de Febrero.
23:23 Horas.



---" La verdad es que me tomaría una buena taza de café", dijo el Inspector Valderrama encargado de la guardia nocturna para esa noche.

---" ¡Buena idea, Jefe!" asintió el detective Justiniano Bustos levantandose de su asiento en la pequeña oficina que ocupaban en la antesala de la Brigada, al sector derecho del edificio, enfrentándose a las de la Policía Internacional situada al otro lado del inmenso salón donde se pasaban las listas de asistencia, a las 8:00 A.M. y a las 6:00 P.M.

El hombre se levantó pesadamente y caminó hasta una de las esquinas donde había un termo que le llevaban cada hora, en la hora, desde la cocina nocturna de la Dirección General de Investigaciones.

---" Espero que tengamos una noche tranquilaaunque lo dudo", agregó el Inspector.

En el escritorio del Detective Bustos sonó el teléfono.

---" ¡Déjalo! Yo lo agarro", dijo Valderrama." Brigada de Homicidios, Valderrama hablando. ¡Dígame!¡Ajá!¡Ajá!¡A chupaya! Eso si que´stá malo.¡Ajá¡Ajá! ¿A que hora? Siga contándome, que le escucho"

Tapo el micrófono del aparato con su mano derecha y movió negativamente su cabeza.

---" Me lo temía, Bustos! Pésimas noticias. ¿Me creería si le digo que acaban de matar al Senador Javier Andrés Recabarren?.a eso de las 11 de la noche," dijo tapando el teléfono y dirijiendose a su subalterno que lo miró con cara de incredulidad. Regresó al aparato.

---" ¿Que me dice?¡Ajá!Ydígame, llamaron al médico de cabecera? Bueno. Gracias por la información. Vamos enseguida."

Colgó y se volvió a Bustos.

---" Lláme al laboratorio, al forense que yo llamaré al Prefecto para que le cuente al Director. ¡Esta si que´s grande, mi querido amigo!

Marcó un número en el teléfono de su escritorio.

---" ¿Hablo con la casa del Prefecto Jacinto Hunneus Cerda? Perdóneme que la moleste, señora, pero déjeme hablar con su marido por unos segundos"

Hubo una pausa y en su intertanto dió varias órdenes preliminares.

---" Cifuentes, tenemos un trabajo pesado esta noche. Llámese a Ramírez, a Puente y a Cantarero para que se vengan altiro a la guardia. Dígales que mataron al Senador Recabarren y va a ser una pesquiza gorda!"

---" Bustos, que nos preparen dos vagonetas del servicio y que el laboratorio y el Forense nos encuentren en el 1943 de Hernándo de Aguirre..esquina con Bilbao."

Regresó al teléfono.Marcó 32247

----" Discúlpeme que le llame en un domingo y a esta hora, mi Prefecto, pero tenemos un pez gordo en la puerta. Carabineros me acaba de confirmar que mataron al Senador Recabarren cuando llegaba a su casa, a eso de las 11 de esta noche y después de comer en el Club de la Unión para festejar una velada en el teatro Municipala la ópera, señor.¡Ajá! Claro que sí.por supuesto, Jefe. Parece ser la unica víctima.sisi¡Es decir NO! No, la señora estaba dentro de la casa cuando sucedió el hecho. ¡No sabemos cómo ni por qué!El Senador estaba sólo en el ante jardín cuando. Al parecer, dos individuos se le acercaron y uno lo agarró a garrotazos mientras que el otro le terminó a patadasNo tenemos más detalles, Jefe. En estos momentos llamamos al laboratorio, a forense, a la fuerza de respaldo y a usted. ¡Como no, señor, altiro! Nosotros estamos en camino."

Colgó. Se dirijió nuevamente a Bustos.

---" Llámese a la Brigada Móvil y que le digan al Prefecto Vidaurre que mande a unos hombres a la casa del Senador Recabarren para ver si hubo robo! Aconséjele que inviten a su Jefe para que se vaya al sitio de los hechosporque van a estar todos los peces gordos de Santiago! ¡Apúrese! Lo espero en la camioneta de servicio¡En el pasaje!"

---"¿Y que dijo el Jefe?"

---" Que va a llamar al Director y que, después, se vá para Hernándo de Aguirre."

CAPITULO 7
Lunes 23 de Febrero.
00:05 Horas.



El Sargento de Carabineros abrió discreta y lentamente el gran portón de la reja, para dejar pasar a su subordinado que le seguía con cuidado, esperanzado de tomarse una tacita de café o comerse un berlín.

Le siguió de inmediato, cerrandola tras él con mucho cuidado, como si quisiera pasar desapercibido, esperando que nadie los viera tomarse ese pequeño descanso. Ambos ingresaron, con lo que podría ser la típica desconfianza policial, al antejardín del 2314 de la Calle Valencia, en el distinguido barrio de Providencia, donde estaba la extraordinaria mansión del Presidente del Senado chileno, Don Samuel Olivos Montero, su esposa Gloria y sus hijos Ernesto y Juan Carlos.

Pero casi en el momento mismo en que se cerraba la gran puerta de reja, una brillante y pulida limousine Fleetwood, de la Cadillac, se detenía calladamente frente al inmueble. Con el motor apagado a escasos metros de iniciarse la cuadra, era indudable que sus integrantes proyectaban pasar, también,  misteriosamente desapercibidos e ignorados.

El chofer de librea, se bajó prontamente. Dió vuelta al vehículo por su parte trasera y abrió ceremoniosamente la puerta que encaraba a la acera. Un hombre de pelo cano, relativamente gordo, meticulosamente vestido de negro, se bajó con la dificultad que origina la ausencia total del ejercicio.

A paso corto caminó los escasos metros que lo separaban del portón, por el que el confundido Sargento Montemayor se asomó para darse cuenta de inmediato que tenían visitas.  La abrió sigilosamente, aún confundido por los que llegaban, y los dejó pasar por entre los dos guardias uniformados que ahora lo saludaban militarmente.

---" Buenas Noches, señor Alvaro", le dijo el suboficial un poco indeciso.

Tras él, caminaba como acongojado por algo extraño, un hombre flaco, mal vestido con su ropa desordenada y desproporcionada, portando un maletin al que se aferraba con esmero para evitar que alguien pudiera robárselo. Los Carabineros lo ignoraron pero le dejaron pasar porque, pese a ser un individuo de menor categoría, de menor rango, era definitivamente conocido de los tres guardianes.

Inmediatamente de pasar el portón, el Sargento tocó el timbre y la puerta principal se entreabrió dejando pasar la luz de la antesala. Los recibió el mayordomo de casa colocandose dificultosamente su chaqueta de trabajo.

---" Muy buenas noches su señoría", dijo enfrentandose al primero de ellos.

---" ¡Que tal, Julio! Haga el favor de decirle a Samuel que necesito hablarle de inmediato. Estaremos en la biblioteca."

El Mayordomo dió media vuelta, salió del cuarto. Los recién llegados se acomodaron en sus respectivos asientos. El hombre gordo se veía nervioso, alterado, un tanto incómodo. El otro no se inmutaba. Se sentó tranquilamente en el lugar que le asignaron, dejó el maletín pero lo controló de reojo.

Ninguno conversaba.

Casi cinco minutos más tarde apareció el Presidente del Senado acompañado de su esposa, quién se le distanció un poco antes de terminar la escalera de mármol viniendo desde el segundo piso. Ambos bajaron amarrándose los cinturones de sus respectivas batas de levantarse.

---" ¿Que sucedió Alvaro? ¡A que viene tanto misterio! Pensé que usted me llamaría antes de venir a verme¿Que es lo que le pasa?"

El hombre gordo miró seriamente a la esposa del político y con sus ojos hizo un gesto de desapruebo a su interlocutor.
Obviamente, ambos se entendieron.

---" Algo extremádamente grave, Don Samuel. ¡Acaban de asesinar al Senador Recabarren!"

---" ¡No lo puedo creer!", dijo la mujer.

---" Señora, si no fuera porque la cosa es tan seriano estaría aquí a éstas horas. Una noticia de esta categoría no puede darse por teléfono ni puede esperar hasta mañana.¿No le parece?."

---" ¿Cómo fue?¿A que hora?¿Quién lo mató?" preguntó ansiósamente el político.

---" Sabemos muy poco de todo, Don Samuel. Lo único que puedo informarle, a esta hora por lo menos, es que lo mataron a garrotazosno hace más de media hora. Carabineros fueron los primeros en conocer la noticia, le siguió la Asistencia Publica, la Brigada de Homicidios y, posiblemente ahora, casi todo el mundo", fue la respuesta.

---" Y cómo es que usted lo supo tan rápido.cuando apenas hace media hora que lo mataron?, preguntó la mujer.

---" Es que nos llamó el Servicio Secreto del Congreso, señora. A ellos les informaron casi de inmediatoes decir.inmediatamente después que los Carabineros lo supieron. Nuestra oficina tiene acceso inmediato a todas las policías y tenemos prioridad absoluta en estas cuestiones."

---" Bueno, está bién¡ No necesitamos mayores explicaciones!¿Lo sabe el Presidente?" pregunto el Senador.

---" No puedo asegurarle, su Señoría, pero me figuro que nopor lo menos a esta ahora."

---" ¿Y que pasó con la prioridad?" insistió la esposa del Senador.

---" ¡Eso ya es problema de La Moneda, señora!"

---" Llámese al Director de Carabineros, al de Investigaciones, al Ministro del Interior ypor supuesto que le cuenten al Presidente¡Inmediatamente! ¿Cuál fue la razón del homicidio?"

---" Aparentemente la intromisión del Senador en cuestiones de drogas y de mafiosos internacionales!"

--- " ¡Cómo va a ser!"

El acompañante se levantó de su asiento y habló por primera vez.

--- " Fue idea nuestra la de designarlo para que representara al Partido en la lucha política contra las drogas ypuesusted sabe."

Continuó Alvaro.

---" Me figuro que los traficantes y los bandoleros internacionales se vieron amenazados por posibles medidas legislativas y decidieron pararlas asesinando al SenadorDespues de esopuesno veo otra razón para que lo hayan muerto!"


---" Espléndido", dijo Olivos Montero. " ¡Fue una idea brillante! ¡Nos dará la gran publicidad para este año de elecciones!"

---" Ya que fuimos los iniciadores de todo creo que, lo que debemos hacer, es seguir con esta campaña buscando otro abanderado. ¡Es un ángulo político extremadamente importante como para abandonarlo!" Agregó.

---" En cuanto a Recabarren, hay que extenuar todas las investigaciones, encontrar un culpable¡Quién quiera que sea! ¿Me entiende, Alvaro? Una vez que lo hayamos individualisado, habrá que castigarlo con todo el peso de la ley y poner mano dura al problema de la delincuencia internacional en Chile. ¡Es algo que debemos tratar con absoluta urgencia!"

---" Mientras tanto, Don Samuel, ¿Que hacemos con Recabarren?

---" Bueno, pues hay que convertirlo en el mártir de la campaña, enterrarle con honores, hacer bastante bulla, preocuparse del ángulo humano con la señora, sus chiquillos, etc., etc."

---" ¿Algo especial para manana?"

---" Ofrescamos una rueda de prensa dando nuestra opinión, condolencias, etc.,etcpara eso dedentro de unas dos horas."

---" ¿Esta noche?¿A las dos de la madrugada?"

---" Mañana será muy tarde."

---" ¿No le parece un poco tarde para llamar a los periodistas?"

---" Hay que ganarle la partida a los otros, mi querido amigo. ¡Esta es una carrera política que debemos ganar a toda costa!"

---" Pero Samuel¡A las dos de la madrugada no hay nadie en los diarios!"

---" ¡Huinchas! Están los reporteros de guardia y los matutinos están a punto de cerrar las ediciones. Es una hora perfecta. ¡Manos a la obra, Alvaro!"




CAPITULO 8
Lunes 23 de Febrero.
00:01 A.M.



Fue un viaje rápido. Era lunes y los capitalinos se preparaban para uno de los tantos días de trabajo en el caluroso verano santiaguino. Las calles estaban relativamente desiertas. A esas horas de la madrugada, la movilización colectiva era poca, como correspondía a las circunstancias.

De manera que las camionetas de Investigaciones no tuvieron mucha dificultad para llegar a la calle Hernando de Aguirre con Bilbao.

Estando a pocas cuadras del sitio del suceso el detective,  manejando la primera de las máquinas, no pudo dejar de advertir el tumulto en la esquina de los hechos. Era de esperar, pero no se figuraron que habría tanta gente.

---" Parece que todo el mundo está en la casa de Recabarrenmenos nosotros¡Por supuesto!", dijo.

---" Así parece. Allá esta la Ultima Hora, como siempre. ¡De donde sacan los datos, me pregunto yo!", agregó el pasajero a su derecha.

---" Eso no seria na' Jefe. ¡Los Pacos! Lo primero que hacen los reporteros en un domingo es hacer su ronda por Carabineros.?¿No sabía?"

Llegaron al frente de la casa.

En el antejardín se veía a dos oficiales de Carabineros, un Sargento y tres carabineros. También estaba la Asistencia Pública, dos o tres enfermeros, posiblemente uno que otro médico, una media docena de desconocidos, cuatro a cinco funcionarios del laboratorio de Investigaciones y, finalmente, una media docena de periodistas con sus respectivos fotógrafos.

Los detectives aún no habían abandonado el vehículo del todo cuando apareció el automóvil del Jefe de la Brigada de Homicidios. El funcionario caminó a paso largo para unirse a sus subordinados.

---" ¡Ah, Jefe! Casi no lo reconozco" dijo uno de ellos.

---" Me hace poca gracia, González. Dónde está Valderrama y Bustos?"

---" Entraron a la casa hace algunos segundos, Prefecto. Me figuro que estan ubicándose o algo por el estilo", le respondió uno de los Oficiales de Carabineros.

El funcionario agradeció la información y se encaminó al interior del inmueble, en compañía de sus subordinados, para iniciar las investigaciones, las interrogaciones mismas, la recolección de evidencia y todo aquellos necesario para el inicio de uno de los asesinatos más delicados de ese año.

Valderrama lo esperaba en el living room de la casa. Estaba acompañado por Bustos y ambos, se sentaron por unos segundos frente a la chimenea principal de la pieza.

---" Entrevisté a la dueña de casa, Jefe", le informó Valderrama.

---" ¿Estaba ella con su marido cuando lo asesinaron?"

---" No. Dijo que había entrado unos minutos antes porque el Senador quería revisar algo a cerca de los garages. Así es que no vió la necesidad de quedarse con él. Se despidió y entró a la casa dejando las luces encendidas para que Recabarren entráse sin problemas."

---" Entónces, ¿Nadie vió NADA!?"

---" ¡Aparentemente no!"

---"Ni siquieraalguien del servicio?¿Una de las empleadas, acaso?"

---" Desgraciadamente todos se fueron a dormir porque antes de salir, la pareja  dijo que no los esperásen en pié."

---" ¿Qué paso con el chofer de la limousina?"

---" Se llama Antonio Buenaventura. Hace muchos años que trabaja para la familia. No es ningun chiquillo, usted comprende. El Senador le dijo que no lo necesitaba para esta noche porque su mujer quería tener una velada rrrrománticafuera de las cuestiones políticas y que se tomarían un taxi."

El Oficial lo interrumpió.

---" Averiguaron quién era el taxista?"

---" Si. Al parecer, es un chofer independiente. Se llama Claudio Santander. Lo estamos buscando para interrogarlo."

---" ¿Laboratorio?"

---" No tienen mucho con que seguir el caso. Encontraron el garrote y lo mandaron a la oficina central para hacerle pruebas iniciales. Tendremos los resultados mañana por la mañanaa primera hora..¡Es de esperar!."

---" Algún vecino que haya visto algo?"

---" Ninguno parece haber visto algo específico y útil. Pero uno de ellosuna mujer mayorposiblemente la madre del dueño de la casa del ladode nombre Elena Gatica Fuenzalida, que vive en el segundo piso, se asomó a la ventana cuando los dos asaltantes corrían hacia la esquina. Cree haber visto a un auto estacionado en la esquina con Bilbao. La estamos interrogando más a fondo pero no queremos ir muy adentro por esta noche."

---" ¡Menos mal!¡Algo es algo!"dijo el Prefecto.

---" Bustos se encargará de ella en unos minutos más. La pobre señora está aterrorizada y en su dormitorio. Menos mal, porque nadie podrá hablarle. Mientras tanto, tenemos a un Carabinero en la puerta de su casa para evitar que se vaya o que hable con alguien. Ya le dijimos que no salga."

---" ¡Bien! Parece que las cosas están más o menos cubiertas. ¡Ah!Espero que el laboratorio haya recogido ejemplos de sangre dentro y fuera de la casa. ¿Dijo algo el forense?"

---" El médico dijo que había habido lucha y que el Senador le pegó un buen combo a uno de los asaltantes. A lo mejor conseguimos una muestra de sangre que nos abriría el camino en este homicidio. ¿No cree, Prefecto? Bueno, el caso es que el laboratorio investiga los detalles y nos dará más información mañana a primera hora."

---" ¿Quien llamó a Carabineros, a la Asistencia, etc.?

---" El hijo mayory uno de los vecinos. El cabro es médico.y cuando escuchó los gritos de su madre pidiendo auxilio salió corriendo y fue a defender a su padre. Parece que el Senador murió en su falda. De eso, no estamos totalmente seguros porque algunos testigos dicen que murió en los de su mujer. Estamos averiguandolo, Jefe."

---" Dijo que vió a dos hombres. Uno es flaco, desguañangado, con cara de pocos amigos, camisa blanca, pantalones negros, pelo corto. Por la manera que movía el garrote, el jóven médico cree que el asesino puede tener algun defecto "

---" El otro también es flaco pero vestía un poco mejor que el atacante principal. Pelo corto, algo así como 1 metro 65, pero no pudo agregar nada más específico."

---" Necesito conocer la estructura de la casaes decircómo está dividida y quién vive adonde, etc.,etc.", dijo el Prefecto Hunneus.

---" Bueno, Jefe, el inmueble tiene tres pisos. El primero acomoda a una sala de estar que está situada a la izquierda de la puerta de entrada. Hay un gran living room a su derecha, seguido por un comedor, un pantry o como le llamen a esa pieza en la que guardan comida en tarro, harina, etc.Es decir, Jefe, parece ser una pieza de abastecimiento, al lado hay una cocina más o menos chiconadiría yoque parece usarse como para preparar comidas rápidas, quizás un desayuno para tres o cuatro personas y, en seguida, viene otra cocinapero diez veces más grande que la primera! Parece que ahí preparan la comida para las fiestas, los banquetes o las reuniones políticas con muchos invitados."

---" ¿Y que hay en el segundo piso?"

---" ¡Deje acordarme!", respondió Valderrama.

De su bolsillo derecho de la chaqueta sacó una pequeña libreta de notas y pareció leer algunos de sus apuntes.

--" Frente al living room, o a la salao como usted quiera llamarla, Jefe, parte la escalera hacia el segundo piso donde hay cuatro piezas separadas, entre sí, por un baño al centro de cada pareja. Las puertas de estos dormitorios dan a una pequeña sala desde la que sale la escalera conectándolos con la planta baja."

---" ¿..Y el terceroque diántres hay en el tercero, Valderrama?"

---" A eso voy, Jefe El tercer piso es completamente independiente de la casa. Se llega arriba por una puerta que está a un costado de la terraza principal, desde donde parte una escalera que los lleva directamente a otro living room."

---" ¿Quiere decirme que tienen otro living room? Esas deben ser piezas para huéspedesme figuro."

---" No exactamente, mi Prefecto. Son las aposentadurías, y nótese que dije ¡aposentadurías!¡Son inmensas y requete bonitas! Cómo decía, son las piezas privadas de los dueños de casa. ¡Del Senador y su señora! Tiene una chimenea más o menos grandota y los muebles son modernostípicos del hombre rico!

---" ¡Increíblela casita que se fueron a construir!"

---" En cada una de las tres murallas hay una puerta."

---" ¿Está seguro de lo que vió, Valderrama?"

---" Eso no es nada, Jefe", agregó Valderrama, "La de la derecha conecta con una pieza que orilla el edificio y es la sala de vestir de Doña Viviana. En esa pieza de vestir de la señnora Recabarren, hay un ropero tremendamente largo en el que se puede caminar fácilmente por entre los centenares de vestidos que debe tener esta señora. ¡De seguro que hay ropa para todas y cada una de las estaciones del año!

---" Cuando se tiene la cantidad de plata que tiene ésta genteno se puede esperar menos. Siga, no mas, Valderrama."

---" La puerta que está en la muralla del frente, dá directamente al Gran.. y digo gran con G MAYUSCULA, Jefe al GRAN dormitorio de la casa. Tiene grandes ventanales hacia Hernándo de Aguirre, y en cada punta hay sendos baños que sirven a cada una de las recámaras."

---" ¡Ah! Entonces existe la posibilidad de que esta señora haya visto algo de la pelea. A lo mejor hasta vió a los asesinos¿No le parece Valderrama?"

---" Podría ser Jefe, pero necesitaremos un poco más que una interrogación común y corriente como para averiguarlo. ¡Vamos a tener que ser super delicados si queremos conseguir alguna cosa siquiera interesante!.

---" ¿Y qué pasa con la última puerta?"

---" La puerta en la muralla izquierda corresponde a la oficina privada del Senador y es más o menos del mismo estilo que el de Doña Viviana."

---" Bueno, Inspector. Tome las medidas del caso porque, de mi parte, yo voy a hablar con los periodistas para darles algo más o menos concreto y a encargarme de las cuestiones sociales. Si no lo veo luego, nos reunimos en la Brigada a primera hora de mañana. El Director quiere hablar conmigo, así es que nos vemos temprano¿Qué la perece?"

---" ¡Perfectomi Prefecto!", dijo Valderrama sonriendo. Ambos se despidieron con afecto.

Bustos ya no estaba en la escena.

Continuaba investigando. 
CAPITULO 9
Lunes 23 de Febrero.
10:00 Horas.



El teléfono rojo en la oficina del Jefe de la Primera Comisaría de Investigaciones sonó estruendósamente cuando el Comisario JC. Amunátegui firmaba unos antecedentes sin importancia. Esa era un llamada del segundo piso y el policía tomo el auricular de inmediato.

---" ¡Amunátegui, el Director quiere hablarte de inmediato! Es urgente, de manera que no te demores mucho". Era Antonio VanBuren, el Ayudante del Director Pedro Aldunate Plaza, quién tenía la distinción de ser el primer hombre de las filas en ocupar tan alto cargo en Investigaciones. Había sido una deferencia presidencial para con el Cuerpo.

---" ¿Algo en particular, Antonio?"

---" Bueno. Me figuro que sí. Debe ser algo relacionado con el homicidio del Senador Recarbarrenme figuro".

---" Y debo decirte que me lo esperaba."

---" Yo también. Sube altiro, viejo querido".

Y así fue.

Amunátegui dejó todo de lado, en manos del Subcomisario Valdés Vargas y se encaminó tranquilamente hasta los ascensores en el centro del edificio, casi al llegar a la sala de guardia, inmediatamente después de la puerta de General Mackenna. A la salida lo esperaba su amigo VanBuren, quién lo acompañó hasta la puerta misma de la Dirección General, unos pasos mas allá.

El Director lo esperaba tras su escritorio. Se levantó al verlo entrar a la pieza, le estiró amablemente su mano derecha para estrechársela en un saludo fraternal.

---" ¡Qui'ubo cabrito!  ¿Cómo estás? Y cómo está la adorable Nacha.los chiquillos, etc.,etc,?"

---" Todos bién, por suerte Don Pedro. ¿Y en su familia?"

---" Bien, gracias. Me figuro que sabrás la razón de mi llamada. Y Claro, ningun otro Oficial podría servir de eslabón en ésta pesada cadena que tenemos frente a nosotros. Será algo muy delicado, mi querido JC. ¿De seguro que ya estabas preparado para esto?"

---" Mejor digamos que me lo suponía. En todo caso, Director, tiene mi absoluta cooperación y lealtadcomo siempre."

---" Gracias, viejo amigo. Sabemos perfectamente que eres el hombre exácto para estas investigaciones. Tienes las amistades necesarias como para entrar sin sospechas a todos aquellos sectores privados, muy lejos para el alcance de cualquier hombre común y corrientecómo yo, por ejemplo."

---" En este momento y en estas circunstancias" continuo diciendo,"¡Esa es la verdad! Tendrás que hablar con muchos de ellos para llegar a un entendimiento relativo a lo que le pasó al Senador. No tenemos la menor idea, pero presumimos que se trata de cuestiones relacionadas con el discurso que sobre drogas y ladrones internacionales hiciera hace algunos días en el Congreso. Creo que deberíamos partir desde ese angulo. No te parece?  Hay demasiadas coincidencias en ésta teoría como para ignorar el principio¿No crees?"

---" Es posible. También puede ser la envidia de sus colegas o de algún enfermo mental que no está de acuerdo con más de una proposición hecha del Senador."

---" Claro, todo es posible. En todo caso, el Jefe de la Brigada de Homicios se encargará de los detalles criminales en la operación.  La Brigada Móvil estará envuelta, la Novena Comisaría también, por ser la policía política, el Servicio Secreto del Congreso, el Servicio Secreto de La Moneda, la Policía Internacional que serviráde puente con la Interpol, La Sureté, Scotland Yard, etc., etc."

--- ¿Y cuál es mi posición en todo esto?"

---" Yo quisiera que momentáneamente, por lo menos, continuaras a la cabeza de la Primera porque tienes en tus manos todo lo que se necesitas como para investigar el corazón del centro capitalino y sus alrededores inmediatos."

---" Don Pedrousted tiene algo más en mente. No se olvide que somos viejos amigos, que estudiamos juntos en Europa, etc.,etc."

---" No tengo ninguna intención de engañarte. Hay un proyecto de crear una oficina de coordinación general, de invetigaciones especiales, una oficna dúctil y con el poder necesario como para manejar cualquiera cuestiónUna carta blanca, digamos. El Presidente está interesado en tener algo así como Scotland Yardun grupo de hombres selectos y especiales. Un cuerpo especialmente entrenado para casos importantes, etc.etc. y, lógicamente, tú eres la persona específica, el funcionario con todos los requerimientos del caso, con la experiencia necesaria y el conocimiento"

---" Pero no quiero adelantarme a los deseos del Primer Mandatario. Por ahora, ésta es mi decisión. Me gustaria que, además de tu cargo regular, fueses el mediador, el intermediario, el puente, la liason de todo esto. Tendrás absoluto poder para manejar la operación. Sólo quisiera pedirte que ayudaras en todo lo que estuviera a tu alcance, en lo que te fuera posible, y que pongas a disposición, aparente, por lo menos, de la Brigada de Homicidios, todos tus conocimientos adquiridos en Europa, tus relaciones con la Surete, el FBI, Scotland Yard, la Interpol, etc.etc."

---" Estoy totalmente a tu disposición, Director."

---" Tenemos un homicidio más o menos gordo en nuestras manos, mi querido Amunátegui y creo que tiene ramificaciones con el exterior. Todo el mundo nos observaincluyendo al Presidente de Chile, todos sus Ministros y el Cuerpo Legislativo entero. Gracias, viejo amigo.

Amunátegui dejó la oficina pensando en la seriedad de la responsabilidad que le habían dado.

Muchos detectives lo saludaron en su regreso a la pequeña Primera Comisaría pero, a decir verdad, el Oficial les regresó el saludo sin ponerles mucha atención.

Minutos más tarde, el Prefecto de la Brigada de Homicidios le llamó por el teléfono interno para solicitarle una reunión a fin de tratar los detalles del asesinato del Senador Recabarren.

La investigación estaba a punto de tomar el camino directo hacia su solución final.



CAPITULO 10
Martes 24 de Febrero.
10:14 Horas.



Cuando el Comisario Amunátegui hizo su aparición en la oficina del Prefecto de la Brigada de Homicidios, gran número de quienes tomarían parte en los primeros pasos de la operación ya se encontraban en el recinto.

Allí estaban Carlos Vidaurre, Prefecto Jefe de la Brigada Móvil; el Doctor Julio Alberto Subercaseaux Gana, Médico Forense; el Segundo Jefe de la Policía Internacional, Antonio Larraguibel Uturbe; el  Jefe de Seguridad del Congreso Nacional, Fernando Concha Benavides;  el Subdirector de Carabineros, General Efraín Gamero Valdés; el Comisario de la Novena Comisaría de Santiago conocida como "La Comisaría Política", Prefecto Arístides Galvino Fuentemayor; El Jefe de la Comisaría de La Moneda, Armando Gómez Ramírez quién, a su vez, se encargaba de la seguridad presidencial, un representante del Ministerio del Interior, el Abogado Aristóteles Klipman; otro de la Presidencia del Congreso, el Investigador Privado Natalio Foster Fernández y, finalmente,  el Inspector Hugo Valderrama Pinochet representando al grupo de detectives encargados del homicidio.

La reunión fue bastante larga, incómoda pero ilustrativa para todos y un poco fuera de lo necesario para algunos. Cada representante cortó en pedacitos lo que consideró interesante del mensaje político, lo paladeó, lo arregló a su gusto y se lo llevó a su superior o se lo colocó en el bolsillo de cosas "poco interesantes". En buen romance, cada uno se puso el sayo como mejor quiso.

---" Y bueno, que podríamos hacer. No nos quedaba otra alternativa que la de informar a todos de lo que estaba pasando", fue la excusa que encontró el Jefe de la Brigada.

---" Yo creo que fue inmensamente útilpor lo menos para mí. Es indudable que no todo el mundo necesitaba saber todos los detalles criminológicos perome figuro que fue parte del paquete que compramos todos", explicó Amunátegui.

La presencia de varios directivos gobiernistas, marginados de la investigación misma, le dió aquel tinte político que desilucionó a varios. Y, hasta cierto punto, era comprensible.

En todo caso, quienes necesitaban conocer de lo que estaba sucediendo, lo hicieron y estaban alegres de haber acudido.

---" Hay algo más o menos extraño en todo este proceso", dijo el Inspector Valderrama conversando con JC. en las afuera de la oficina mientras caminaban por el pasillo hacia la cafetería del subterraneo. "No se por qué me hace la impresión, de que la esposa del Senador está ocultando algo importante que no proyecta sacar a la luz por ningún motivo."

---" ¿Y por qué llegó a esa conclusión, Inspector Valderrama?"

---" Porque hay algunos detalles que no cuadran en mis libros, Comisario. No es posible, por ejemplo, que ni siquiera se hubiese asomado a la ventana para observar de cerca al hombre con quién había pasado tan buen rato momentos antes. Quiero decirun poco de curiosidad, quizás. Mi experiencia me dice que, generalmente, en ese estado psicológico o psíquico, una mujer sube a su dormitorio y sigue soñando frente a la lunadándose, con ello, la oportunidad de observar, aunque fuese por una vez más,  al esposo que dejó en el jardín."

---" Es una conclusión sumamente romántica, Inspector. Usted es un eterno soñador. Pero, dada  las circunstancias, debido talvéz a que estamos frente a un homicidio, en el que todo pensamiento puede convertirse en una posibilidad, hasta podría ser un tema interesante como para investigarlo. ¿Tiene algo más en mente?"

---" No estoy muy convencido de que, en medio del agetreo que producen estas cosas violentas, nadie haya "parado la oreja" aunque fuese sólo por copuchapor averiguar lo que podría estar sucediendole a un hombre tan importanteno sólo para los integrantes de la casasino que para todo el país¿No le parece, mi Comisario?"

---" La verdad es que también tengo mis dudas al respecto. Creo que voy a visitar a Viviana mañana en la noche. A lo mejor me dice algo interesante."

---" ¡Buena idea, Jefe! ¿Quiere que lo acompañe?"

---" ¡ Quizás en otra oportunidad, Inspector! Hoy tenemos que visitar a la familia Recabarren como amigos que somos. Es la hora de presentar nuestros respetos a la viuda. Pero, como le dije, habrá otras oportunidades y créame..¡Vamos a tener muchas!  Viviana y yo hemos sido amigos desde hace muchos años. Más todavía, creo que fue junto con mi mujer a las Monjas Francesas de Los Leones."

Hizo una pausa y detuvo el andar.

---" La cuestión es que no quisiera exponer nuestra amistad y no tengo la menor intención de hacerlo."

---" Pero es sumamente peligrosa su situación, mi Comisario. Es bién poca la alternativa que le queda en esta pesquisa¿No cree?"

---" Estoy conciente de eso, Valderrama."

---" ¿Y como lo vá a hacer?"

---" En todo caso, cuando llegue el momento de ponerme la careta de detective en funciones, usaré todo lo que esté profesionalmente a mi alcance para averiguar la verdad pero, por ninguna razón abusaré de nuestra amistad entre familias del mismo grupo social, para aclarar este caso. Todo saldrá bien, se lo aseguro, pero cada cosa en su lugar y un lugar para cada cosa¿Verdad, Inspector?

En esos momentos, habían llegado al comedor de la cafetería para oficiales. Amunátegui entró. No bien lo había hecho, cuando regresó al pasillo para alcansar al Inspector.

---" Discúlpeme que lo detenga por unos segundos, Inspector. Pero, ¿Que pasó con la vecina de Recabarrenesa que dijo haber visto un hombre corriendo o a dos hombres pegándole a otrono recuerdo bien. En todo caso¿Qué pasó con ella?"

---" ¡Ah! Doña Elena Gatica. Dice que vió un automóvil en las esquinas de Hernándo de Aguirre y Bilbao. Bustos iba a interrogarla más a fondo. Dentro de media hora voy a verlo y le diré que hable con ustedpara que le informe, mi Comisario."

Y Valderrama se despidió para ingresar al comedor de los Suboficiales y Detectives.

Recomiendenos 
a un amigo.

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CAPITULO 11
Jueves 26 de Febrero.
17.18Horas.



Como consecuencia del asesinato, la familia contrató los servicios de la compañía norteamericana de investigadores privados "Brinks", la que servía a varios bancos nacionales, comerciantes en general, al Club Hípico, etc., transportándoles altas sumas de dinero.

La empresa colocó a dos hombres en la propiedad del Senador Recabarren, uno en la reja, uno que recorría el perímetro de la propiedad y otro en la puerta principal de entrada al inmueble. También instaló una caseta de emergencia a la entrada de la casa y un grupo de tres líneas telefónicas. Una, iba a la puerta de entrada de la casa, otra a los Carabineros de Ñuñoa y una más, a sus oficinas centrales en el Gran Santiago.

JC Amunátegui llegó más o menos dentro de la hora que le habían fijado al hacer la cita en su calidad de investigador.

Tuvo que esperar unos segundos para que, contrario a lo que esperaba de su amistad con la familia, le negasen el ingreso en su coche hasta la puerta de entrada de la mansión de los Recabarren. Por el teléfono de la caseta antes, el Oficial, contratado específicamente para controlar el ingreso y salida de la gente, tomó el auricular dirigido a la mansión y pidió el permiso correspondiente a Viviana Recabarren, para que caminara hasta la puerta.

Porque la decisión de no permitirle entrar con su vehículo, fue hecha por los responsables de la seguridad.

Una vez obtenido, el uniformado le solicitó su número telefónico privado y el de su oficina, su carnet de identidad, amén de algunas preguntas cortas tales como la razón de su visita, etc.,etc.

---" Me parece espléndido que ustedes hayan desarrollado un plan de serguridad tan intensivo pero.¿No cree que se les  pasa la mano conmigo, que soy el funcionario investigador de este homicidio?"

---" Personalmente estoy de acuerdo con usted pero mi oficina, señor Comisario, no piensa igual que yo y cree que el asesinato de un hombre importante merece un poco más que la opinión de un guardia y estas son las órdenes que tengo. Si se espera unos segundos, mi compañero en la casa y en la oficina, revisarán su información y, en unos segundos más, todo estará listo para que usted entre, mi Comisario. De veras que lo siento, señor Amunátegui", le replicó.

En ese mismo instante salía de la mansión un hombre más o menos bajo, bien vestido, de bigotes y pesados anteojos, quién caminaba con ambas manos en los bolsillos de su elegante chaqueta.

---" Gracias por venir", le dijo el guardia.

---" ¿Y que le trae por estos caminos, Senador Arriagada?", preguntó Amunátegui reconociéndo al Presidente del Senado chileno.

El político se detuvo, le sonrió, estiró su mano y le saludó con afecto.

---" Rutina, Amunátegui. Espero que no le llame la atención ver a un socialista dándole el pésame a la esposa de un colega."

---" ¡No!, ¡Por supuesto que no!Sólo que me llamó la atención el verlo salir de la casa de su más feróz enemigo político."

---" ¡Exacto, Amunátegui! Usted lo ha dicho. Enemigo político. A eso, yo le agregaríapero amigo personal. Se lo dije cuando nos encontramos visitando a los Alessandri en su departamento de la calle Phillips, Amunátegui. Nos conocemos desde niños¿Recuerda?"

---" Si. ¡Claro que lo recuerdo! También recuerdo que cuando el Senador se encaminaba a la política, usted iba a la Escuela de Medicina con todo el fervor de un hombre dedicado a sanar a otros¿Se recuerda?"

---" ¡Pero claro que sí.y aún lo hago! La diferencia está en que, ésta vez los sano desde el Senado con leyes que le ayudan a mejorarse de la pobreza."

---" Me alegro que tenga tiempo suficiente como para hacerlo, Senador"

---" En realidad, el tiempo es poco. Usted sabe, la campaña presidencial me deja muy poco del apreciado tiempo librees por eso que me encanta la política, querido Amunátegui. Es el único medio que me permite matar a dos pájaros de un tiro.¡La presidencia y mi pueblo!"

---" Señor Comisario, tendrá que dejar el coche estacionado en la calle y caminar hasta la puerta de entrada.Lo lamento¡Son las reglas del momento! ¿Verdad Senador Arriagada?"

---" Así es. No sólo los pobres tienen que caminar a veces¡Já!, ¡Já!, ¡Já! Adiós, Amunátegui. Recuerde siempre, mi querido amigo. ¡Enemigos políticos pero amigos personales! ¡Esa es la ecuación para ganar!" dijo finalmente, sacándose las manos de sus bolsillos y caminando ceremoniosamente hasta la limousina, que lo esperaba pegado a la acera.

Lentamente, con la prevención necesaria como para no crear dudas en el uniformado observándole atentamente, el policía caminó decididamente por el cemento que lo guiaría hasta la puerta principal.

Aún no había subido el único peldaño que le invitaba a ingresar al alero que, sobre las blancas columnas italianas, hacía como de antesala a la puerta de madera con cristales extranjeros, cuando Viviana apareció en el humbral alargando sus brazos en cordial bienvenida a su viejo y antiguo amigo de la infancia.

---" Mi queridísimo amigo. No te imaginas lo agradecidos que estamos por el trato que nos han dado en Investigaciones, como consecuencia de tu intervenciónGracias por venir."

---" ¿Cómo estás, mi querida Viviana?"

---" ¡Figúrate!Confundida, adolorida, temerosa del futuro, pero felíz de tener amigos como tú y la Nacha."

---" Mi querida Nanaes un fenómeno lógico y normallamentablepero normal. Te llevará unos meses el recuperarte parcialmente de toda esta tragedia. Debes tener paciencia."

---" La verdad es que me queda poca. Todo está sucediendo tán rápido y todos quieren hablar conmigo. Y como está Nacha,  mi queridísima amiga y compañera de colegio?"

---" Está bién, gracias a Dios. Te manda cariños y un beso."

---" Entra JC. Los chiquillos quieren verte y saludarte."

---" Nana, en primer lugar y antes que nada, tengo que pedirte disculpas por venir a verte como policía en mi primera visita después del incidente pero, Nacha y yo, regresaremos en calidad de amigos en el día de mañana. Aunque los dos hablamos contigo por teléfono, tienes que perdonarme."

---" Por supuesto JC. No faltaba más. Siempre te hemos tenido en el primer lugar de nuestra lista de amigos queridos. El protocolo no puede causar daño ni terminar con nuestro cariño. Pero, pasa por favor."

Todos se alegraron de ver nuevamente al viejo amigo de la familia. Conversaron por unos minutos, pero Viviana se entristeció demasiado con los detalles de lo que se hablaba sobre su marido, así es que el rumbo de la conversación se dirigió hacia el lado trivial de lo que sucedía entre los chiquillos.

La hora de once se efectuó en la pequeña sala de estar del primer piso. Té y café, pequeños trozos individuales de torta de miloja, bocadillos de carne, jamón ahumado y queso, fueron los ingredientes. Teodora, la cocinera, bién conocía el gusto de JC. Así, entónces, compartieron recuerdos de los muchachos cuando eran niños, de las cosas que pasaron entre Viviana y la esposa de Amunátegui durante sus estudios en las Monjas Francesa, etc.,etc.

Pero la hora del té llegó y se fué. A su término, ambos quedaron solos un poco antes de terminar la visita. Fue en esos instantes cuando Amunátegui se colocó nuevamente su careta de policía y, sin ser obvio en sus preguntas, fue disimuladamente interrogando a la mujer.

---" Indudablemente que debe ser inmensamente doloroso el momento que pasas, mi querida Viviana. ¡Si sólo pudieramos individualizar a estos bandidos para castigarlos como se lo merecen! Creo que sería el mejor tributo que pudieramos darle a Javier Andrés."

---" Creo que tienes razón, JC. Estoy de acuerdo contigo. No sé por qué me hace la impresión de que Javier Andrés no descansará tranquilo hasta el día en que los asesinos sean castigados con todo el peso de la ley."

---" Perolamentablemente no tenemos testigos oculares de lo que sucedió esa noche y ésto, querida Viviana, nos alarga mucho la posibilidad de una justicia final."

---" Te diré, mi querido JC., que tengo un mal presentimiento de lo que hay detrás de la muerte de Javier Andrés."

---" ¿¡Cómo así!?"

---" No podría asegurarte, pero me hace la impresióny aquí insisto en que es solo una cuestión mía, nada másque trás de toda esta . "

---" El Presidente del Partido de Javier Andrésno tiene toda mi confianza. Hay veces en que se me imagina que, por muchos años, estuvieron abusando de la personalidad de mi marido y éste presentimiento regresó a penarme cuando lo designaron la voz oficial de la lucha contra las drogas. Javier Andrés era un hombre extremadamente sano, como tú bién lo sabes, y se movía en un círculo muy ageno a éstas cuestiones de drogadictos."

---" Por otra parte, hay algo me dice que los políticos opositores no han puesto manos en el asunto."

---" ¡Es una posibilidad!"

---" Sobre todo si te digo que en la esquina de Hernando de Aguirre con Bilbao.pero en Bilbaome pareció ver una limousina que.no séme parece haberla visto en más de una oportunidad."

---" ¿Una limousina?¿Estás segura?"

---" ¡Creo que sí!".

---" Es extraño porque tu vecina dice haber visto algo por ese estilo. ¿Sabías de ello?"

---" ¡No! No tengo la menor idea de lo que estás hablando. Yo creía ser la única que la había visto."

---" ¿Conoces a Doña Elena Gatica?"

---" Por supuesto. Es la madre de mi vecino, Ernesto Bustamante Gatica.. Viven al lado.¿No me digas que ella pudo haber visto el mismo coche?"

---" Nada puedo decirte sobre el particular, pero uno de mis subalternos dijo que ella había visto una especie de vehículo negro y grande parado en las esquinas de Hernándo de Aguirre con Bilbao."

---" ¡Vayavayavaya! ¡Qué coindicencia! ¡Pero que buena noticiadiria! Me tenía preocupada el creerme la única en ver a ese coche. Por ratos pensé que estaba equivocadaque lo había soñado. Bueno, es un alivio tener compañía. Una buenísima noticia, ¿Verdad?"

---" ¡Exacto, Viviana! Una espléndida noticia!

---" Podría ser el principio del proceso de justicia para Javier Andrés¿No crees?"

---" Bien vale la pena investigar el ángulo yasí lo haremos.!"

---" ¡Pero los asesinos son dos! Esos son los culpables principales!"

---" Es posible pero no te olvides que son asesinos profesionalesque lo hacen por dinero. El culpable número uno es el que ideó el asesinatoes decirel que motivó a éstos dos peleles a que mataran a Javier Andrés. A esoshay que castigarlos en forma más severa!"

---" Uno de esos hombres vestía muy pobremente. Alguno de mis hijos te diría que era un desguañangado, un pelele."

Amunátegui estaba fascinado por las declaraciones de Viviana y no quiso interrumpirla.

---" Lo más extraño de todo, ésto es que cuando me asomé a la ventana creyendo haber oído golpes y gritos, no ví a los dos sino que me fijé especialmente en este pobre tipo con mala ropa, vestido de roto, de veguerodiría mejor. Y que me perdonen los pobres vegueros!"

---" Me pareció tétrica la apariencia de este infelíz asaltando a mi esposo. Parecía la escena de una película barata. Allí estaba el pobre Javier Andrés en manos de un hombre feo y extraño, de un maniático corcovado que daba garrotazos a diestra y siniestra.asesinando a mi marido que no podía defenderse porque eran dosporque"

La mujer entró en sollozos y Amunátegui se le acercó con cariño, tomándola de los hombres, a tiempo de que le daba un beso en su frente. Ahora, Viviana lloraba abiertamente. El policía la acercó a su pecho y le acarició la cabeza pidiéndole tranquilidad y ofreciendole esperanza.

Viviana se dió cuenta de la escena. Se retiró, le dió un beso en la mejilla y le agradeció el apoyo moral que en ésos momentos le ofrecía. Ambos sonrieron. La mujer le tomó de la mano y le dió una sonrisa adolorida.

---" Cuídate mucho, mi querido JC. Espero que mis declaraciones te sirvan en esta pesquiza, en nuestra búsqueda por la justicia para un hombre que siempre fue bueno con todos. Dále cariños a Nacha y no dejes de visitarnos cuando te sea posible. Adiós, querido amigo."

Y abandonó la sala.

Continua.
NOTA: Para subir al titulo,oprima la cinta roja en cualquier momento.
NOTA: Para subir al titulo inicial, oprima esta cinta roja en cualquier momento.
LA VENGANZA FATAL
Cuento original del periodista chileno Joaquin Vergara Urrutia
CONOZCA AL AUTOR
RESUMEN
Un distinguido Senador capitalino es asesinado misteriosamente en la madrugada de aquel dia de verano. Siga los pasos de la investigacion cuando nuestros dos detectives reciben el caso de manos de la Brigada de Homicidios.  
De la serie "Amunategui y Valderrama, Detectives"
Historias de Chile
A la lista de cuentos chilenos
DEDICATORIA.
Por varios anos consecutivos Joaquin Vergara Honorato fue designado como el policia numero uno de Chile entero, el mas competente, el mejor, el mas querido y respetado por todos.  Fue integramente dedicado a su profesion de profesor de criminologia, en la entonces Escuela de Detectives y, mas tarde, directamente en el servicio. A su muerte, era Jefe de la Primera Comisaria de Santiago, en el centro de la capital.
Esta historia se la dedico a este extraordinario policia de Investigaciones del siglo 20, mi padre y mi mejor amigo.