DEDICATORIA.

A mi abuela materna,
Dona Rebeca Honorato Cienfuegos Vda. de Urrutia.



CAPITULO UNICO.


La mujer se miraba al espejo con un pronunciado dejo de coqueteria. Una y otra vez se colocaba aquel pequeno sombrero que, dias atras, le regalara su hija mayor, Ana Maria, no sin antes reclamarle, insistentemente, por las visitas matinales que todos los dias de la semana hacia al Banco de Chile, alla en calle Ahumada, en el centro de la capital chilena.La cuestion era muy simple de analisar. Por un lado estaba aquello de que la vieja casona quedaba a mas de unas cuantas cuadras del Banco. Quizas mas de una veintena. Vivian en esa vieja propiedad construida a finales del siglo pasado en las esquinas que calle Esmeralda hace con MacIver.

Por otro lado, lo que se constituia como el aspecto mas grave de esta situacion era que,  en varias oportunidades, habia perdido el equilibrio durante esos viajes. En otras, hasta hubo que enviar a uno de los mozos del sevicio para que fuese en su ayuda. Para la anciana era importante negarse a los deseos de sus familiares. Todo era cuestion de principios y, especialmente, del derecho a mantener aquella libertad como pago adquirido al esfuerzo y al trabajo de llevar las riendas familiares por varias decadas.


Habia muchas otras razones adicionales para protestar por este viaje de la matriarca. Posiblemente la tentacion de robarle, secuestrarle a cuenta de su inmensa fortuna, hacerle cualquier tipo de dano fisico u otras atrocidades. Sus 85 anos y otro sinnumero de dificultades ocurridas a quienes llegan al perimetro del centenario, eran las bases mismas del dilema. Amen de los cinco hijos y de un largo numero de nietos preocupados, la queja provenia de la familia entera.
Y todos lo sabian. Pese a todo esto, poco podian hacer al respecto.

Estas dificultades y opiniones adversas, tenian poco peso en la mente de la anciana que consideraba estar a mano con el resto de su familia. Bien sabian que se habia ganado aquel privilegio. Con una sonrisa carinosa especificamente dirigida a traves del espejo, mostro su agradecimiento silencioso por tan adorable obsequio. La muchacha, la diviso claramente al retirarse calladamente del dormitorio. Habria querido argumentar pero no valia la pena porque jamas conseguiria su objetivo.

La verdad es que el sombrerito café, de amplia ala francesa y con una plumilla aferrada a una delgada cinta beige, en su parte trasera, le asentaba casi perfectamente. Le venia de maravillas con su vestido crema de delicado busto de encaje  hecho a mano por una de las monjitas de la Caridad y, tambien, con aquella amplia falda plisada que la hacia verse elegante, juvenil y maravillosamente bella. Pero claro, ahora, solo era cuestion de ubicarlo bien. Se miro una y otra vez.

--"Me queda de maravillas", penso mientras movia el sombrerillo de un lado a otro por sobre sus cabellos albos como la nieve. Sobre la frente, mas hacia la nuca, quizas un poco hacia la izquierda o, mejor, al centro.

Y asi fue. Porque quedo un poco hacia la izquierda.
Su decision final!


Las cosas del Banco de Chile.


La verdad sea dicha que las cuestiones bancarias siempre habian caminado bien y en ningun momento necesitaban el apoyo, el visto bueno ni la contribucion de Maria Elena. Por lo menos, eso era lo que pensaba Esteban Efrain Hurtado Monsalve, su Gerente general. Habia que reconocer, sin embargo, que amen de la vieja amistad y de los viejos recuerdos de ninez, la fortuna de la familia Valdivieso y Echenique siempre fue, era y seria bienvenida en las cuentas corrientes.

---" Pero que diablos, no tengo la menor idea del por que esta nina siempre tiene que venir a urguetear los numeros. Cualquiera creeria que es la duena del banco", le dijo don Esteban a su secretaria. El hombre siempre considero de importante la contribucion financiera de esa familia, pero que diablos!---" Todo tiene su limite y esta situacion, en verdad, tiene que tener un principio y un fin", penso en voz alta

Era un poco pasado el mediodia y Veronica no hayaba como decirle a su jefe que, en realidad, dona Maria Elena acababa de entrar a la antesala. Pero, como siempre ocurria, la mejor manera de anunciar algo desagradable era, por supuesto, decirlo de inmediato y tal como saliera.

---" Dona Maria Elena acaba de entrar al banco, senor Hurtado, Que hago?"

El profesional hizo una pausa y sin ver otra alternativa a consecuencia del aviso, replico que la dejase pasar. La mujer entro sin cuidar ni preocuparse de quienes estaban en la pieza.

---" Menos mal, Esteban Efrain. Porque de seguro que tu secretaria me habria detenido por horas enteras en esa maldita antesala", le dijo.

Veronica sonrio y los dejo solos.

---" Y que te trae por aqui, a tan tempranas horas?" le replico el gerente tratando de ser lo mas simpatico posible.

---" Y ya lo sabes, m' ijo. Aqui vengo a ver como estan las cosas, a conversar un poco contigo y a visitar el dinero de mis hijos," fue la respuesta de siempre.

---" Maria Elena", le manifesto el hombre."Hemos sido y somos amigos desde hace muchisimos anos. Fui amigo de tu esposo, conozco a todos tus hijos y, en realidad, hasta me siento honrado de pertenecer a tu familia en forma lejana e indirecta. Pero creo que ha llegado el momento de hablar claro y preciso sobre tus imprudentes visitas a mi oficinaes decir al banco en general. Ya va siendo hora de que te dejes de tonterias y termines de perder el tiempo tratando de proteger el dinero de tus hijos que, ademas de estar perfectamente a salvo por razones obvias, esta regulado por el gobierno, por mi banco, por tu familia, etc.,etc. No hay manera alguna de que se vaya a perder o que te vayamos a hacer lesa ni que tengamos proyectado quitarte, siquiera, un centavo de lo que te pertenece. Me entiendes?"

La mujer detuvo el andar. Se aferro a la silla mas cercana, pero la dejo ir con una mueca de indignacion suprema. Que fastidio! Que impertinencia! Que roto mas insolente! El color de su cara subio casi al rojo vivo. Estaba dispuesta a contestar a todas las petulancias de aquel hombrecito que mantenia su cargo unica y exclusivamente gracias a su dinero y a las diligencias que le acompanaban. Lo miro casi con azco. En esos mismos instantes estaba muy cerca de lanzarle todo el contenido de su indignacion, amen de un ensarte de otras cosas. Lleno sus pulmones de aire para reforzar a sus pensamientos y dar inicio al ataque mortal, pero no tuvo tiempo. Fue alli cuando aparecio Guillermo Antonio, el menor de los hijos, luego el siguiente, el tercero y el cuarto de sus ninos..

---" Madre, Don Esteban Efrain tiene mas que la razon en estos momentos. No tienes derecho a entrometerte en el diario funcionar de un banco tan importante y respetado por todos los chilenos, como es el Banco de Chile, por el solo hecho de que tenemos unos cuantos pesos depositados aqui. Lo unico que estas haciendo, es crear una seria dificultad entre la gerencia y los empleados. Ellos creen que tu eres la "gerente" y, al exponerte de esa forma, estas poniendo en ridiculo a nuestro buen amigo. Basta de ninerias y ya va siendo hora de poner termino a esta situacion"

Maria Elena estaba dispuesta a tomar las riendas en el asunto pero, en ese instante y como obra de magia, la rodearon los que habian llegado. Con un movimiento de cabeza,  apoyaron la teoria del menor.

Se produjo un silencio absoluto. Nadie dijo nada por unos segundos. Luego, la mujer se dirigio hacia la puerta y salio angustiadamente del recinto. Al termino de ese mismo silencio, y como si todos estuvieran arrepentidos de la escena, siguieron sus pasos hasta el automovil que les esperaba frente al gran porton del banco, en la acera que se iniciaba al termino de la gran escala de marmol, en calle Ahumada.



No habia dormido en toda la noche.


Se le notaba en sus inmensos ojos verdes, ahora rojizos por la falta de sueno, del dolor mental causado irreverentemente por sus hijos y por ese "estupido" de Esteban Efrain, en el Banco de Chile. Indolentes!, Desconsiderados!, Atrevidos!.

Esa tragedia ocurrida aquella manana, durante su visita al banco, fue el grano de arena,  la gota de agua que revalso el vaso que en su mente significo y luego se transformo en la peor injusticia de su vida. El dolor parecia haberla avejentado unos cuantos anos mas alla de los que llevaba.Y todo, en una sola noche.

Por muchos anos, la mujer fue la defensora de la inmensa fortuna amasada por el esfuerzo de todos pero, con ella a la cabeza en la decision final. Era logico.  Porque los hijos cuando pequenos, eran muy chicos para estos menesteres y, despues, cuando crecieron a la edad de jovenes adultos, mas se lo pasaban en fiestas y en otras cuestiones personales que entre las hojas de la contabilidad, de los intereses bancarios, de las plusvalias, etc. Asi, entonces, habia sido su esfuerzo personal, practicamente.

Su esposo al fallecer solo le habia dejado unos pesos abandonados por aqui y por alla. Lo mas importante, sin embargo, fueron unas cuantas propiedades ubicadas en caros y destacados lugares del Gran Santiago. Sitios como las dos cuadras de conventillos en las esquinas de San Antonio y Alameda. Solo el valor de la propiedad misma, era inmenso. Otras tantas cerca del cerro Santa Lucia y similares, al otro lado del rio Mapocho.

No cabia duda alguna que fueron, entonces, ella y sus hijos, por lo menos en parte y a posteriori, los que duplicaron los intereses y los valores de tales propiedades. La verdad era que el adinerado esposo, aristocrata y poseido de sus condiciones natales, tampoco parecia haber sido muy dado a los detalles contables. Sinembargo y por lo menos, fue sensato hasta el punto de dejarselas en estado relativamente aceptable.


Era la hora de la cena y, como en todos los dias, Florinda, su mucama privada, subio al segundo piso una bandeja con la comida que le preparo Hilda, la cocinera principal. La llevo hasta la puerta del dormitorio.
No obtuvo respuesta al golpearla y noto que la bandeja con el desyuno estaba aun intacta al lado del humbral, en una pequena mesa ovalada. Subio los hombros y regreso a la cocina no sin antes hablar con Ana Maria para decirle lo que estaba sucediendo. Un leve movimiento negativo de cabeza demostro la preocupacion de la joven. En respuesta, le manifesto que esperasen hasta el dia siguiente para ver lo que sucederia con la comida de esa noche.

Fue igual. Asi paso por casi dos dias consecutivos, quizas tres.
Entonces, el momento llego en que acordaron llamar al medico.


El doctor Antonio Fuenzalida Ilabaca.


Era el medico de cabecera de toda la familia por casi mas de medio siglo. Fue, tambien,  el galeno que atendio al marido de la matrona, desde la infancia hasta el dia de su muerte, como asi mismo a sus hijos y, ahora, a sus nietos.

Era un hombre bonachon, un poco gordo para su estatura, pelo blanco, anteojos relativamente gruezos, que colocaba casi al centro de su nariz perfilada, quizas en forma exagerada o demasiado cerca de sus bigotes anchos, de pelos largos hasta un poco mas abajo de su labio superior, casi tapandole la boca.. Hablaba con la tipica condecendencia de los medicos chilenos. Es decir, en un tono reflejando su posicion medica, de aristocrata empedernido y, posiblemente, consentido. Pero claro, en el ambiente donde se desenvolvia, era casi corriente y nadie notaba la diferencia.

Antes de entrar al dormitorio de Maria Elena quiso hablar con Ana Maria. Porque para el doctor Fuenzalida, la muchacha parecia tener mejor sentido de las cosas caseras y una  relacion mas cercana hacia la madre, de la que podrian tener sus hermanos.

---" Cuentame los detalles del problema, m'hija querida. Que le sucede a tu madre,  nina, mmm?" A lo que Ana Maria relato los antecedentes del banco y la posicion que toda la familia tenia al respecto. El galeno poco dijo. Solo su tipico mmm,mmm,aja!.

Entro en la pieza de la supuesta enferma y ordeno a todos los presentes que se quedaran afuera, a la espera de su diagnostico. La consulta duro casi 37 minutos. Una eternidad para todos. De pronto, el medico salio y en aquel manerismo peculiar que caracterizaba a la profesion, les dio el resultado de su investigacion.

---" Bueno, mis queridos muchachos. Debo comenzar diciendo que en la consulta que hice, despues de revisar minuiciosamente a Maria Elena, por supuesto, mm?, encuentro que medicamente esta en buen estado de salud. Por lo menos, relativo a la edad y a las condiciones fisicas por las que atraviesa, verdad?."

Hizo una pausa para crear el climax en sus declaraciones.

---" Feacientemente, p'os hombre, creo que es una cuestion estrictamente psicologica. Me explico, mmm? Desde hace muchos anos, como ustedes pueden verificarlo, no es cierto?, Maria Elena ha estado visitando el Banco de Chile en busqueda de una tranquilidad financiera total  para  satisfacer, p'os hombre, su eterna falta de cosas por hacer. En otras palabras, mi queridos ninos, si ustedes insisten en prohibirle que vaya todos los dias al banco, pues seran los culpables del deterioro fisico y mentalrepito mental, de vuesta querida madre".

Los muchachos no podian creer lo que escuchaban en boca del galeno. Mas de uno pidio que se le repitiese tan extrano diagnostico. Pero, en todo caso, hasta podria ser posible, comentaron entre ellos.

---" De manera que, queridos jovenes, hablen con el tosudo y testarudo de Esteban Efrain y diganle que para preservar la amistad y, de paso la cuenta corriente de ustedes, no tiene otra alternativa que la de aceptar esta situacion. Que la ponga en la columna de sus deberes diarios. Esa es la unica manera que este contador puede entender las cosas. Todos los banqueros son lo mismo, p'os hombre! Les aseguro que, a contar de ese momento, todo cambiara. Las cosas regresaran a la normalidad, Maria Elena  sera nuevamente la persona de antes y, PUF!, sera solucionado el dilemita, mmm?"

y asi fue. Maria Elena vivio otros siete anos y en cada uno de ellos, de lunes a viernes, todas sus 52 semanas de aquel ano de 1949, regresaba a su casa llena de energia portando una sonrisa de felicidad, de satisfaccion y de superioridad en sus labios. Daba la impresion de poseer aquella infinita tranquilidad de quien cumplio, cumple y seguira cumpliendo uno de los mas importantes cometidos en aquello que siempre fue su larga vida de actividades familiares.
Entre al maravilloso mundo de "UN VIAJE AL BANCO."

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Un cuento del periodista chileno Joaquin Vergara Urrutia
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Resumen
Esta es la historia de una de las matronas de la capital chilena que pasasando por momentos finales de una larga vida millonaria y aristocrata. La casi nefasta interrupcion de su rutina bancaria era solo un buen deseo de los familiares que ignoraban las consecuencias finales.
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